La mayoría de las veces los alumnos prefieren juegos clásicos para este tipo de actividades, ya que en ocasiones algo a lo que no están acostumbrados o les suponga un mayor esfuerzo a la hora de entender un ejercicio puede causar en el alumno pesadez y aburrimiento, que es precisamente lo que no se busca en esta ocasión. Por eso, juegos como el pilla-pilla causan un gran impacto en los pequeños. De hecho, existen multitud de variantes respecto a este juego, aparte del de toda la vida: pilla-pilla donde haya zonas que no te puedan pillar, pilla-pilla formando una cadena, pilla-pilla por parejas, pilla-pilla con petos (este último el más disfrutado por los alumnos porque se puede realizar colocando el peto como si fuera una colita, algo que suele parecer gracioso en estas edades),...
Otro tipo de juego también muy exitoso es aquel practicado con pelotas (preferiblemente de espuma o de otro tipo de material poco abrasivo para los niños). El típico juego similar al pilla-pilla pero con balón, llevar la bola en conjunto a un aro, circuitos en los que dos equipos compitan, etc. Cabe destacar que el alumno jamás deberá darle excesiva importancia a este tipo de juegos, debido a que puede dar lugar a valores que no es bueno que sean inculcados como el mar perder o la rabia. Así que será fundamental hacer hincapié desde un principio en esto.
Por último, juegos que supongan algo más de dificultad es preferible que sean explicados con anterioridad, ya sea en la clase anterior o con tiempo suficiente de asegurarse que no se va a malgastar el tiempo de clase. Si esto ocurre, deberíamos plantearnos el volver a los juegos tradicionales por lo anteriormente comentado. Este tipo de juegos no puede ser muy largo ya que las clases suelen tener una duración como máximo de una hora.

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